Eva
Me despierto tarde.
No porque haya dormido bien, sino porque mi cuerpo decidió apagarse en algún punto de la madrugada, cuando ya no podía sostener más pensamientos. Abro los ojos y durante unos segundos no sé dónde estoy. Luego reconozco el techo, la luz filtrándose por la cortina, el silencio raro del apartamento.
Andrew ya no está.
No es una sorpresa.
Pero duele igual.
Me quedo acostada mirando al vacío, sintiendo ese peso extraño en el pecho que no es exactamente tristeza, pe