Eva
El estudio queda al otro lado de la ciudad.
Voy en el bus mirando por la ventana, con el reflejo de mi rostro superpuesto a los edificios. Me veo seria. Tal vez cansada. Tal vez todo junto.
Hoy debería estar feliz.
Hoy es mi primera sesión de fotos.
Pero por dentro sigo sintiendo ese peso que no se ha ido desde anoche.
Me repito que no importa. Que no vine hasta aquí para detenerme ahora. Que esto es lo mío, que esta oportunidad no tiene nada que ver con Andrew, ni con Hellen, ni con la boda que parece perseguirme en cada conversación ajena.
Cuando bajo, el lugar me impresiona.
Un edificio moderno, de vidrio, con un logo enorme en la entrada. Respiro hondo antes de entrar, como si así pudiera ordenar todo lo que llevo dentro.
—Tú puedes —me digo en voz baja.
En recepción doy mi nombre. La chica sonríe de inmediato.
—Ah, sí. Eva. Te están esperando.
Me entrega una tarjeta y me indica el camino.
El estudio es amplio, lleno de luz. Hay gente moviéndose de un lado a otro: maquillistas