Capítulo — Eva
El lunes llega sin pedir permiso.
Abro los ojos antes de que suene la alarma y por un segundo no sé dónde estoy. Luego recuerdo: mi cuarto, las paredes descascaradas, el ruido lejano de los carros, y ese vacío raro en el pecho que ya empieza a ser parte de mí.
No lloré al final.
Anoche me quedé mirando el techo hasta que el cansancio me ganó.
Hoy no tengo derecho a detenerme.
Me levanto, me lavo la cara con agua fría y me observo en el espejo. Los ojos siguen hinchados, pero ya n