Capítulo 67

Capítulo — Eva

El lunes llega sin pedir permiso.

Abro los ojos antes de que suene la alarma y por un segundo no sé dónde estoy. Luego recuerdo: mi cuarto, las paredes descascaradas, el ruido lejano de los carros, y ese vacío raro en el pecho que ya empieza a ser parte de mí.

No lloré al final.

Anoche me quedé mirando el techo hasta que el cansancio me ganó.

Hoy no tengo derecho a detenerme.

Me levanto, me lavo la cara con agua fría y me observo en el espejo. Los ojos siguen hinchados, pero ya no hay lágrimas. Solo determinación… o algo que se le parece.

—Vamos —me digo—. Un paso a la vez.

En la cocina encuentro a Rubi sentada con una libreta abierta y una taza de café.

—Buenos días, estrella —dice, exagerando el tono.

—Buenos días —respondo, sentándome frente a ella.

Me mira con atención, como buscando señales de que me voy a romper.

—¿Cómo estás? —pregunta, más seria.

Lo pienso un segundo.

—Sigo triste. Pero… quiero hacer algo con eso.

Ella asiente.

—Eso ya es mucho.

Me pasa la libre
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