Eva
No fue una conferencia elegante.
Fue una ejecución pública.
La transmisión comenzó sin música, sin introducción amable. Un set sobrio, oscuro, con un periodista conocido por “hacer las preguntas difíciles”.
Hellen estaba sentada frente a él con la espalda recta y las manos entrelazadas sobre la mesa, vestida de negro como si ya estuviera de luto por algo. No llevaba joyas llamativas ni ese brillo calculado que siempre la acompañaba en alfombras rojas. El maquillaje era sobrio, casi invisibl