GIULIA
No sé en qué momento me quedé dormida. La última imagen que recuerdo es la de Isabella durmiendo tranquila, su respiración suave, el sonido constante de los monitores llenando el silencio de la habitación del hospital.
Desperté porque sentí un aire frío rozarme el rostro. Me estremecí. Abrí los ojos y vi que la ventana estaba abierta. Las cortinas se movían lentamente, dejando entrar el viento de la madrugada. Me puse de pie con cuidado, intentando no hacer ruido.
Cuando estiré la mano