GIULIA
Abrí los ojos con un punzante dolor en la cabeza, como si miles de agujas me atravesaran las sienes. Intenté incorporarme, pero un brazo pesado me sujetaba con firmeza contra el colchón. El pánico me recorrió entera. Bajé la mirada y vi un tatuaje oscuro en esa piel que me apretaba… sabía de quién era.
Giré lentamente y ahí estaba. Dante. Dormía a mi lado, tan cerca que podía sentir el calor de su respiración contra mi cuello.
El corazón me dio un vuelco. No recordaba casi nada de la no