Fiorella mantenía a Isabella apretada contra su pecho, su corazón latía tan fuerte que temía que la niña pudiera escucharlo.
Fioerrela recordaba estar con Isabella en la habitación, decidieron salir al jardín y de la nada dos hombres aparecieron, las raptaron, le una venda en los ojos y se las llevaron en un auto.
La puerta se abrió con un chirrido metálico, y en el umbral apareció la silueta femenina que ella reconoció de inmediato.
—¿Tú? —escupió Fiorella con furia al ver a Masha entrar—. ¡