CAPÍTULO 36

Fiorella mantenía a Isabella apretada contra su pecho, su corazón latía tan fuerte que temía que la niña pudiera escucharlo.

Fioerrela recordaba estar con Isabella en la habitación, decidieron salir al jardín y de la nada dos hombres aparecieron, las raptaron, le una venda en los ojos y se las llevaron en un auto.

La puerta se abrió con un chirrido metálico, y en el umbral apareció la silueta femenina que ella reconoció de inmediato.

—¿Tú? —escupió Fiorella con furia al ver a Masha entrar—. ¡
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