Ameline se levantó de la cama con pasos lentos, sus músculos adoloridos protestando con cada movimiento, un recordatorio físico de la intensidad de la noche.
Caminó hacia el baño, su cuerpo aún cálido pero su mente un torbellino de reproches.
“¿Cómo pude dejar que pasara otra vez?”, se repetía, la culpa pesándole como una losa.
Abrió el grifo de la bañera, dejando que el agua caliente llenara el espacio con vapor, y se sumergió lentamente, el calor envolviendo su piel como un intento de lavar