Ameline despertó con un sobresalto al sentir el calor de Seth alejándose de su cuerpo, el colchón hundiéndose ligeramente cuando él se apartó.
Abrió los ojos y se sentó en la cama, las sábanas deslizándose por su piel mientras lo observaba en silencio.
Seth ya estaba de pie, ajustándose la camisa con movimientos precisos, pero cuando giró hacia ella, sus ojos eran serios, casi tristes, una expresión que la tomó por sorpresa. La miraba como si estuviera a punto de decir algo importante, pero en