—Seth… te amo, pero… no quiero que nuestra hija crezca en tu mundo —confesó Ameline justo la noche antes de la boda.
Seth volteó a verla con los ojos muy abiertos y entonces… soltó una pequeña risa.
—Oh, Ameline… Preciosa, ¿crees que no sé eso? Sé que una de las razones por las cuales intentaste ocultarla de mí es… mi mundo, mi clan, la vida peligrosa que llevo. —Se sentó junto a ella, tomando sus manos entre las suyas—. Ameline, tampoco quiero esto para nuestra hija… y he estado pensando en