Ameline sintió que la sangre se le helaba en las venas. Por un segundo el mundo entero pareció quedarse en silencio. Solo escuchaba el latido desbocado de su propio corazón y el llanto entrecortado de Emma.
Se puso de pie lentamente, con Eliza aún en brazos, y miró a Emma con una expresión controlada y fría.
—Emma —dijo con voz baja pero cortante como un cuchillo—. Respira, cálmate y dime exactamente dónde están Seth y Mindy en este momento. Lo sabes ¿verdad?
Emma sollozó más fuerte, temblando