Capítulo 94. La bestia es real
¿Entonces la bestia de la que todos hablan es real?
Aria siente que el corazón se le encoge al ver el sufrimiento en esos ojos amarillentos que no dejan de mirarla. Recorre con la vista el cuerpo encadenado: la sangre corre por las extremidades, justo donde las cadenas gruesas hacen fricción contra su piel. El pecho de la criatura se agita con violencia, como si fuera a desgarrarse, y puede notar incluso cómo el corazón late con fuerza bajo la piel peluda.
Él no es solo una bestia. Aria lo sabe