Una semana después en la manada Pico Lunar…
La noche está en calma. Los gemelos duermen en brazos de Aria, envueltos en suaves mantas de lino blanco. Afuera, el bosque respira en silencio. Ni los grillos se atreven a cantar.
Lyla, en su mente, permanece alerta. Algo en el aire no le gusta.
Entonces, el viento cambia. Un aroma a flores de luna —extraño, dulzón, antiguo— cruza la montaña. Las copas de los árboles tiemblan, y una niebla plateada se desliza entre ellos.
Aria lo siente antes de verl