Desperté con la luz filtrándose a través de las cortinas del hotel.
Por primera vez en mucho tiempo, no tenía prisa por levantarme. Ni reuniones, ni llamadas de Alessandro, ni esa mirada suya que parecía medir cada paso que daba.
Solo el sonido lejano de los autos y el olor a café recién hecho.
Me estiré entre las sábanas con un suspiro.
Mi cuerpo lo agradecía; llevaba semanas sin dormir bien, con la cabeza llena de planos, correos y… pensamientos que prefería no nombrar.
Tomé el celular del ve