(Narrado por isabella)
El sonido del motor se mezclaba con la suave vibración del celular en mi bolso. A esa hora, el tráfico de Verona era un caos con estilo: elegante, como si incluso los autos tuvieran un sentido del drama. Me recosté un poco en el asiento mientras Axell manejaba con esa calma suya que rozaba lo perturbador. No hablaba mucho, pero sabía escuchar. O fingía hacerlo muy bien.
—¿Ya estamos cerca? —pregunté, mirando por la ventana.
—Cinco minutos, señora Moretti —respondió con es