El amanecer se filtró por las pesadas cortinas de seda, pero no trajo la promesa de un nuevo día, solo la cruda realidad de la nueva prisión.
Harper se despertó con el cuerpo magullado. Cada músculo gritaba por la huida forzada de la noche anterior, el forcejeo con los hombres de Leoni, la brutalidad de la captura de Damon, y la sacudida emocional de ver a su supuesto captor del pasado a punto de ma*tar para recuperarla.
Se levantó de la cama, sintiendo que sus sábanas ahora olían a sudor, tierr