En los días que siguieron al incidente del hospital, la rutina de ejercicio que había forjado un lazo invisible entre Damon y Harper se desmoronó.
La brecha que se había abierto entre ellos, una línea fina y peligrosa, se hizo más ancha. La torcedura de tobillo de Harper fue el pretexto físico, pero la verdadera distancia era emocional.
Harper se mantenía hermética, con una expresión de preocupación permanente que Damon no sabía cómo interpretar. Él, acostumbrado a descifrar intenciones y manip