Damon se sentó en su oficina con la firme convicción de encontrar algo que le diera una pista en todo esto del atentado, el aire acondicionado susurraba un eco frío en el inmenso espacio mientras él se mantenía con la cabeza ocupada en los últimos eventos.
La noche del atentado, que él había asumido era un simple acto de sabotaje, ahora se sentía como un complot siniestro. Había sido un ataque personal, un mensaje de que sus enemigos no se detendrían ante nada. Y él, por primera vez en su vida,