Harper salió de la habitación de Damon sintiéndose un poco más ligera. La vergüenza y el enfado habían desaparecido, reemplazados por una extraña sensación de cercanía y, sobre todo, por la preocupación.
Lo que Damon había descrito como un "atentado" le hizo sentir un escalofrío en la espalda. Él no era un hombre que exagerara. Y sus palabras resonaron en su mente, como un eco.
— Alguien quiere arruinarme — había dicho. Ella sabía lo que era ser una víctima inocente. La misma sensación de despr