Tras visitar todas las estancias a decorar con flores, llegamos a uno de los salones más pequeños, pero al cual le tenía más cariño. Incluso planeaba convertirlo en mi despacho habitual. Me senté detrás del escritorio y lo hice sentar enfrente, para hablar del presupuesto final.
—¿Entonces a cuánto asciende el presupuesto para todas las salas de las cuales hemos hablado?
Valdés miró la habitación con interés.
—¿Esta habitación no la metemos?
El salón estaba en manos de la interiorista de Isabel