Capítulo 65: Entre cuarenta y sesenta mil al mes.
Vi a Romano saliendo del cuarto de baño, secándose el cabello con una toalla. Un par de gotas bajaban por sus definidos pectorales. Mi mirada siguió la caída de las gotas, recorriendo su tonificado cuerpo hasta quedar paralizada en su miembro. Por un momento pensé en arrastrarme hasta él, pero ahora era la señora Romano; debía tener más clase y no dejarme arrastrar por mis más bajos instintos.
—Te debes ir ya, Romano. —Susurré con voz melosa. —Podríamos divertirnos un poco.
Romano soltó la toal