Mundo de ficçãoIniciar sessãoCogí con fuerza el brazo derecho de Romano, él palmeó mi brazo, tratando de tranquilizarme. Julia acariciaba su bolso. Isabella se movía inquieta en su silla.
Entonces como a cámara lenta abrió un portátil Montreval. Tecleó algo en él y lo giró lentamente hacia nosotros.
En la pantalla aparecían un hombre y una mujer de la edad aproximada de Romano e Isabella. Me fijé en cómo ambos palidec







