Mundo ficciónIniciar sesiónLas cortinas se cerraron de golpe, aislándonos del caos exterior. Pero dentro… todo era peor.
Miré el cuerpo de Romano mientras el doctor venía desde una esquina. Se había abierto la herida de la pierna. Presioné con fuerza para contener la sangre.
—Sacadla de aquí. Ya. —Ordenó Marcos.
—¿Qué? No. No me van a separar de Romano.
Los hombres de Romano se detuvieron. Marcos era una







