Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj seguía avanzando. La puerta seguía cerrada. 19:35...
—Estás aguantando mucho. ¿No vas a venir?
Justo mientras decía esas palabras, la puerta se abrió y entraron dos de los guardaespaldas de Romano.
—Señora Collins, el señor Romano pregunta si debemos llevarla a la fuerza como presente por el retraso o baja de inmediato al coche.
Me quedé blanca, o eso supongo. Romano no estaba bromeando, ni siquiera se había molestado en venir él. S







