Mundo ficciónIniciar sesiónRomano cogió las carpetas. Ojeó los nombres y fue ordenándolos. Mi corazón se deshacía mirando los nombres. No vi el mío. No había entrado en las chicas a negociar. En principio, era lógica mi ausencia, pero en parte estaba allí. Si Romano me entregaba, ¿tenía alguna posibilidad de salir del local de Jorge?
—Tranquila, no he añadido tu carpeta, pero tampoco he quitado ninguna. —Sonrió







