Mundo de ficçãoIniciar sessãoA la mañana siguiente tenía una idea clara y con ella en mente salí de la habitación; iba a pedir a Romano que me dejara marchar. No permanecería más tiempo a su lado, aunque no sabía cómo solucionaría lo de Julia. Solo quería romper ese estúpido deseo por alguien que no me apreciaba lo suficiente y era un asesino.







