8-ERES...ERES...

—No entiendo que fué lo que pasó aqui, ¿quienes era esos hombres? ¿Porqué se llevaron a Grecia? ¿Porqué interrumpir nuestra boda, porqué? —se preguntaba Emilio mientras que caminaba de un lado a otro.

Los invitados poco a poco se habían marchado todos, solo quedaban en la villa Emilio, sus padres, Emma y Pablo.

—Emilio —preguntó Emma —¿tú no tienes ningún enemigo?

Emilio tragó grueso, él sabía que detrás de su millonaria deuda había un potencial enemigo, pero no podía hablar, así que prefirió hacerse el tonto.

—¿¡Yo!? Yo soy la persona más tranquila del mundo, te puedo asegurar que esto no tiene nada que ver conmigo.

—Grecia también es muy tranquila —comentó Emma —no creo que ella tenga algún enemigo, pero bueno, uno nunca sabe, por eso mi pregunta.

—Pues yo creo que deberíamos de llamar a la policia —dijo el padre de Emilio.

—¡No! —reaccionó asustado Emilio —no, es mejor que no, porque...em... piensen, si es un secuestro y quieren pedir plata si llamamos a la policia podemos poner la vida de Grecia en peligro.

—Buen punto —comentó Pablo —vamos a esperar hasta mañana, si no dan ninguna señal, entonces si llamamos a la policia.

Emilio respiró profundo, al menos tendría unas horas a su favor, después...bueno después vería que más inventaba para no involucrar a la policía.

—Emma, yo me regreso a la ciudad, si quieres puedo llevarte —dijo Pablo poniéndose de pié.

—Si, te lo voy a agradecer, no vine en mi carro.

—Pues nada, nos vamos y mañana veremos que podemos hacer.

Pablo y Emma salieron rumbo al carro de Pablo y se pusieron en marcha hacia la ciudad.

—Creo que Draco está detrás de esto —sentenció Pablo.

—¿¡Tú crees!? —preguntó Emma asombrada.

—Si, hoy me dijo algo como... que era mejor que no viniera, no fueron las palabras exactas pero fue algo así, en su momento no le di importancia pero ahora todo tiene sentido, ¿para qué iba a venir si no iba haber boda?

—¿Trataste de llamarlo?

—Si —asintió Pablo con su cabeza sin quitarle la vista al camino —en varias ocaciones, pero no me responde.

—¿Qué crees si vamos directamente a su casa?

Pablo sonrió —es justo lo que pienso hacer.

***

—Los declaro, marido y mujer, puede besar a la novia.

—Ni se te ocurra —murmuró Grecia entre dientes mirando con cara de asesina en serie a Draco.

—Jamás se me ocurriría —sonrió maliciosamente.

Draco se levantó de la silla, le pagó una cuantiosa suma al notario y después de que este se fuera miró a Grecia fijo.

—Puedes escoger el cuarto que quieras para ti, el mio es el que queda al final del corredor.

—¿Cuarto? no necesito cuarto, tengo mi propia casa.

—No sé si te das cuenta, pero acabamos de casarnos, así que creo que vivir juntos es parte del proceso.

—Tú y yo no somos nada Draco, solo acabamos de firmar un contrato, como cualquier otro que firmamos a diario en la empresa —le dijo Grecia decidida.

Draco sonrió de medio lado, como acostumbraba hacer —te guste o no a partir de ahora eres la señora Draco y te advierto que yo no soy el pretty woman que tenías por novio, a mi me vas a respetar —decía bajito pero de manera intimidante y acercándosele —a mi, me vas a obedecer y mi apellido no lo vas a tirar por piso. Para el mundo, somos marido y mujer, así que a partir de ahora, dormimos bajo el mismo techo y usas el anillo y mi apellido y creéme Grecia, no te conviene contradecirme.

—Eres...eres...

—Despreciable, ya sé.

Grecia salió caminando rumbo a los cuartos que quedaban en la planta superior de la casa, iba protestando y hablando sola por todo el camino, Draco sólo sonrió.

—A partir de ahora, Grecia Draco, vas a conocer lo que es un hombre de verdad.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP