22-HASTA DE MI MISMO SI ES NECESARIO.
Grecia lloraba sin consuelo.
—Hija, atiéndeme, yo sé que te he sobre protegido mucho, toda la vida ha sido así, puede ser que no haya hecho las cosas bien, pero ya eso no tiene remedio, voy a protegerte siempre, por eso impedí que te casaras con Emilio, no es hombre para ti, tiene deudas de juego.
—Él me dijo que ya las estaba pagando.
Antonio sonrió y negó con la cabeza —no hija no, son más de 5 millones lo que debe.
Grecia abrió los ojos y la boca por igual —es demasiado dinero para u