19-SOY FELIZ.
Varios días después…
—¡Ah! —gritaba Grecia mientras que Draco le daba más duro y le intentaba tapar la boca.
La tenía recostada a su escritorio y bien empinada, ni tan siquiera se habían desvestido, solo lo imprescindible.
—Te gusta que te dé duro ¿ verdad?
—¡Si, si más, quiero más!
Draco siguió penetrándola bien adentro, bien duro.
—Eres mi mujer, mi amante, mi puta —le agarró el rostro y se lo volteó para que lo mirara —todo lo quiero contigo, todo ¡ah! —de vino por completo dentro de ella.