Mundo ficciónIniciar sesiónGrecia se echó a reír de manera escandalosa pero al ver que Draco no movió ni un pelo tragó grueso.
—¿Tú estás bromeando verdad? —le preguntó nerviosa. —¿Acaso tengo cara de quien está bromeando? —Escúchame bien Ethan Draco—dijo seria Grecia—, jamás, por nada del mundo, ni en esta ni en 20 vidas más, yo me casaría contigo. —¿Ni por tu padre? —¿Qué… qué sabes de mi padre? —abrió los ojos y la boca por igual —¡tú lo tienes secuestrado! ¿Está aquí también? Grecia comenzó a caminar por toda la sala sin rumbo fijo —¡Papá, papá! —gritaba como loca —¿estás aquí? —Grecia —dijo Draco poniéndose un dedo en el tabique de su nariz —¡Grecia! —Ella se paró en seco al oír el grito. —Yo no tengo a tu padre secuestrado, jamás haría eso. —Entonces ¿porqué me lo mencionas? —Porque es la orden que él mismo me dió. —No te creo — le dijo Grecia acercándose —a ver, que pruebas tienes, dónde está el mensaje o la llamada o el correo electrónico que corrobora eso ¿eh? Draco respiró profundo y puso los ojos en blanco —ok —agarró su celular y lo trasteó —aquí tienes, grabé la llamada. LA GRABACIÓN: —Draco. —¿Si señor? —Necesito que impidas la boda de mi hija, ese hombre no le conviene. —Pero Antonio, en caso dado que yo lo haga, ¿qué va a garantizar que no aplacen la boda para otro día? —Cásate con ella, llego en unos días, cuando hable con Grecia lo va a entender todo. FIN DE LA GRABACIÓN —Supongo que no tienes dudas que esa es la voz de tu padre ¿ verdad? —Grecia negó con la cabeza lentamente, no podía creer lo que acaba de escuchar, aunque pensando detenidamente en ello, ahora tenía sentido que su padre no le importara su boda, claro, el sabía que no iba a existir. —Grecia, no tengo tiempo para… —Está bien—dijo interrumpiéndolo —está bien, si eso es lo que quiere mi padre, es lo que haré, pero ni sueñes —lo miró con odio —que ni se te cruce por la mente que seré tu mujer , solo me voy a casar por un tiempo y después nos divorciamos. —Dos años, es lo que estipula el convenio y tranquila —la miró lentamente de arriba a bajo y se le acercó más —no eres mi tipo, ni tomando Viagra se me pararía contigo —dio media vuelta y la dejó parada en el mismo sitio. —¡Estúpido! —gritó a todo pulmón Grecia. —¡Tienes 5 minutos! —le gritó Draco mientras se desaparecía de la sala. —¿Se puede saber de dónde sacaste esa grabación? —le dijo Hermes cuando Draco entró en su oficina. —Es un invento, si es la voz de Antonio, pero está editada —dijo bajito para que nadie lo escuchara. —¿En serio Draco, en serio? ¿No te bastó con el show que me hiciste armar en plena boda? —Show que tú disfrutaste hacer. —Y que tú disfrutaste ver —contrarestó Hermes —bien que estabas pegado a tu computadora y dando órdenes —hizo una pausa —además, en mi defensa puedo decir que soy un actor frustrado, pero eso no tiene nada que ver con lo que acabas de hacer. ¡¿Qué mierdas tienes en la cabeza!? —Dime tú como puedo evitar que mañana o pasado mañana o incluso la semana que viene venga Grecia y diga: ¡sorpresa, me casé! Hermes se quedó callado. —Es la única manera que encontré para alejar a ese imbécil de una vez y por todas de ella. —Bueno, eso tiene sentido pero y cuando descubra que le acabas de mentir ¿que va a pasar? —Me da lo mismo, ya para ese momento estaremos casados y la empresa a salvo, eso es todo lo que importa y vamos —se puso de pié —ya el notario nos espera. Ambos hombres salieron a la sala y efectivamente ahí estaba el notario, unos de los hombres de Hermes lo había dejado entrar. —Buenas noches Rodriguez. —Señor Draco —se dieron la mano —buenas noches. —¿Todo listo? —Si señor, solo falta la no... —Aqui estoy —respondió Grecia que venia rumbo de los cuartos, lista para convertirse en la señora Draco.






