21-Antonio.
—Gracias por traerme —dijo Emma en la puerta de su edificio.
—Espera —Hermes se quitó el cinturón de seguridad y se acomodó más seca de ella —¿en serio te caigo mal o es miedo contenido?
—¿Miedo? Miedo a qué.
—A esto.
Hermes, sin darle tiempo a Emma para que analizara le agarró el rostro y la besó, se separó solo unos segundos de ella para ver la reacción de la muchacha y al ver que todo estaba bien, sonrió y la volvió a besar, enredaron las lenguas como si no hubiese un mañana, dejó de