20-INVITACIÓN.
—Buenas noches, me alegro que hayas aceptado mi invitación.
—Em…digamos… que acá su amigo es muy persuasivo—respondió Emilio incómodo y mirando a Claudio.
Esteban sonrió, Claudio era su hombre de confianza, llevaba años trabajando para él, así que sabía muy bien cuan persuasivo podía llegar a ser.
—No te preocupes por él, es como un perro viejo, ladra pero no muerde —hizo una pausa dramática—a menos que sea necesario.
Emilio tragó en seco.
—Pero siéntate hombre siéntate que tenemos co