Katerina busca en el armario una bata corta y fresca, la única que no parece de años antiguos. La había comprado tiempo atrás, cuando el aire acondicionado se dañó y los técnicos de mantenimiento se tardaron varios días en arreglarlo.
Mira la batita blanca de seda varias veces y libra una lucha mental porque teme estar muy expuesta ante Gio, pero, al mismo tiempo, le avergüenza usar esa ropa fea.
La prenda no es muy sensual que digamos, pero por lo menos no le tapa todo el cuerpo ni la hace ver