Katerina está recostada en el torso de Gio, quien yace en la cama junto a ella y le acaricia el cabello. Ya se encuentra calmada y sumida en sus pensamientos, al igual que él, que analiza una y otra vez la manera en que ella despertó.
—¿Tuviste una pesadilla? —rompe el silencio, después de debatírselo por un largo rato.
Katerina asiente con la cabeza, incapaz de articular palabra.
—¿Algún día podré traspasar tus barreras? —insiste Gio con melancolía y se relame los labios—. Me gustaría ayudarte