Mundo ficciónIniciar sesiónGio le acaricia las mejillas a Katerina y sisea su nombre para que ella despierte.
Katerina abre los ojos con lentitud y pesadez, y lo mira aturdida.
—Te traje comida —le informa él; luego levanta el tazón delante de ella—. Es un caldo, te caerá muy bien.
Katerina se incorpora en la cama y bosteza; después se frota los ojos. Por su parte, Gio empieza a alimentarla sin mediar palabras.
—¿Crees que somos unos







