Cuarenta y cinco

Gio besa a Katerina con un hambre que parece insaciable, mas ella se remueve incómoda por el escozor que le provoca el sudor y los bichos al picarla; asimismo, la posición se torna incómoda y las piernas le empiezan a acalambrar.

—Debemos regresar, tengo hambre —dice ella mientras recuesta la cabeza en el hombro de él.

—Todavía no me sacio de ti; te he extrañado tanto que, ahora que estamos así tan rico, no me quiero apartar de tu piel.

—Yo también te he extrañado, pero estamos en medio de un m
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP