Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas gotas de agua se sienten bien al refrescarle la piel y se hacen una con las lágrimas silenciosas que destilan de sus ojos rojizos.
Ella se encuentra inerte, con la misma pose que tenía cuando Gio la metió debajo de la ducha.
La desnudez de ambos es mojada por el agua mientras sus mentes divagan y el aseo es sumido por el silencio, donde solo se escucha la presión del grifo.
Con delicadeza, él le pasa la esponja con jabón por todo el cuerpo y, cuando termina de bañarla, cierra la ducha y le pone una toalla encima.
Gio la dirige hacia la cama, donde la ayuda a sentarse. Él le frota el cabello con la toalla, le seca el cuerpo y termina por ponerle un camisón. Hecho esto, saca un pantalón holgado de tela fresca y se viste con él.
—¿Te molesta el cabello húmedo? —le pregunta, debido a que ha notado que ella siempre se lo seca cuando se lo moja.







