Faddei
Esperaba cada noche sin ganas y sin esperanza a verla, a pesar de su ausencia en cada cena no me acostumbraba a ver su lugar vacío, cada intento de acercamiento era un rechazo seguro, mi apetito se esfumó y cada golpe contra Sandro me acercaba a ver su caída, pero, aún así, nada me da felicidad.
—No cenaré. —Dije y cuando pensaba levantarme de la mesa escuché tacones martillar las escaleras, sentí mi jodido corazón acelerarse y mis ojos no daban crédito a lo que veían.
Mabel, luciendo r