Mabel
Nunca imaginé que la verdad pudiera sentirse así: como si alguien me arrancara la piel desde adentro, despacio y sin prisa, disfrutando cada segundo de mi agonía.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente, vomité porque no podía contener el asco, no hacia él, sino hacia mí misma y mi ingenuidad.
Hacia la mujer que fui cuando lo conocí, me deslumbró por su misticismo, su forma al hablarme, de hacerme arder con solo mirarle, fui la mujer que creyó que alguien como él podía amarla sin condicion