Faddei
Dos meses y una semana.
Ese es el tiempo exacto que mi mundo lleva detenido.
No verla me ha vuelto un hombre peligroso, no por la violencia; esa siempre me ha acompañado, sino por la ausencia. Mi recuperación fue una estúpida excusa para alejarme, no me mataron, pero me laceraron.
Extraño su olor.
Ese aroma tibio que quedaba en mi cuello cuando dormía apoyada en mi pecho, cenar cada noche y verla sonreír al abrir cada uno de los regalos, los cuales sigo comprando.
Uno cada noche.
Joyas,