Faddei
La ciudad aún dormía cuando Mabel tomó otro camino que yo no reconozco, no dijo nada y tampoco le pregunte a donde me llevaba.
No soltó mi mano, las luces de la autopista quedaron atrás y el cielo empezó a aclararse en una franja pálida.
—Te llevaré a un lugar que no está en ningún mapa turístico. —dijo al fin, sin mirarme. —Y eso lo hace perfecto.
Me gire para observarla conducir.
—Tu mirada me pone nerviosa. —Sonreí ante su sinceridad, quite el saco, arremangue mis mangas y solté un