Mabel
El frío del quirófano me atraviesa los huesos.
Las luces son demasiado intensas o mis ojos se encuentran sensibles después de tanto llanto. Mi corazón retumba con fuerza y el dolor bajo es agudo, siento miedo de lo próximo que sucederá.
—Respire, todo saldrá perfecto, me encargaré de eso señora Moretti. —La voz del médico es firme y profesional, aunque siento que lo dice de esa forma porque le teme a Faddei.
Pero no es su voz la que me tranquiliza, tontamente es la de él.
—Estoy aquí. —