Capítulo 31

Faddei

Terminamos de comer sin prisa, no porque el tiempo sobrara, sino porque esa noche no estaba dispuesto a cederle nada a nadie.

Soy egoísta, porque todo me lo han robado, sin embargo, ver el brillo en los ojos cristalizados de Mabel me dio mil años de vida, sé que no le interesan los lujos como tal, sino que ve mi esfuerzo en cada regalo.

Observó a Mabel bebiendo su vino con movimientos suaves, las mejillas totalmente rojas y sus labios se ven más apetitosos que nunca.

—Ven —le dije al
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