La tensión vibraba en el aire como un hilo a punto de romperse. Lia sentía el corazón en la garganta y el miedo en su torrente sanguíneo, mientras observaba desde el otro lado del cristal como vampiros rodeaban a Cassian, más que dispuestos a destrozarlo.
El pelaje oscuro de Cassian estaba empapado de su sangre, brillaba bajo la luz de la luna como un fuego apagado, y sus ojos dorados, apenas abiertos, reflejaban el dolor y la furia contenida. Cada respiración era un esfuerzo titánico, cada gru