El sol comenzaba a esconderse tras las montañas, tiñendo el cielo de rojo y naranja. La noche se acercaba, y con ella, la tensión aumentaba. Cada instante podía ser decisivo. Cada decisión podría significar la vida o la muerte de Carlos, Claudia y Lía.
Marisol, la joven criada, observaba cómo partían los hombres al bosque. Aún con el corazón acelerado, sentía que debía mantenerse firme: había sido testigo de todo, y su testimonio era ahora era crucial.
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Carlos avanzaba con cuidado, cada paso