Unos días después de la operación, la calma volvió poco a poco. Don Emiliano y los demás habían regresado a Pueblo Chico con la noticia de que Alondra estaba fuera de peligro. Solo Carlos se quedó a su lado, velando cada respiro y cada movimiento, como si temiera perderla de nuevo.
El médico entró a la habitación con su bata blanca y una sonrisa satisfecha.
—Bueno, señorita —dijo, revisando el expediente—, todo está en orden. Solo debes descansar unos días más y regresar para la última revis