Mundo ficciónIniciar sesiónSu única ilusión fue la libertad, pero el destino más cercano era un abismo. Este es el diario de Mason, un adolescente con recuerdos y pesadillas que le impiden vivir en paz y que por esa razón intenta hacer el simple ejercicio de escribir en un cuaderno todo aquello que todavía hierve en su interior y que espera, con el tiempo, extinguir para siempre.
Leer másRubén D’Angelo
El sudor me escuece en los ojos, pero no me atrevo a limpiarme la frente. En este despacho, hasta el movimiento más insignificante se siente como una provocación. Jaxson Sterling me observa desde su sillón de cuero negro como si yo fuera un insecto bajo un microscopio, y la realidad es que, en su mundo, no soy mucho más que eso.
— Cinco minutos, Rubén —su voz es un barítono suave, pero tiene el filo de un bisturí—. Es el tiempo que te queda para decirme algo que no sea una súplica o una mentira.
Miro la tablet sobre su escritorio. Los números rojos parpadean, recordándome que le debo diez millones de dólares. Fondos que no tengo, propiedades que ya no me pertenecen. El whisky en mi vaso tintinea contra mis dientes porque mis manos no dejan de temblar.
— La crisis... los mercados... —balbuceo, sintiendo cómo se me quiebra la voz—. Si me das un mes, solo un mes más...
Jaxson levanta una mano y me quedo mudo al instante. Se pone de pie. Es un hombre imponente, una armadura de traje a medida y frialdad absoluta. Se acerca al ventanal de su oficina, dándome la espalda, ignorando mi existencia mientras contempla La Ciudad que parece estar a sus pies.
— No me interesa tu dinero, Rubén —sentencia sin girarse—. El dinero es fácil de fabricar. Lo que yo busco es algo que tenga valor real. Algo que no se pueda comprar en una bolsa de valores.
Siento un escalofrío. Sé que no se refiere a mis empresas. Sterling lo tiene todo, excepto una cosa: un linaje limpio. Un apellido que no esté manchado de sangre.
Él desliza un sobre de manila sobre la mesa. Lo abro con dedos entumecidos y mi corazón se detiene. Son fotos de Bianca. Mi pequeña Bianca, saliendo de su clase de piano, sonriendo a la nada, con esa luz que siempre parece rodearla.
— Ella es Bianca —murmura él, y por primera vez hay una nota de fascinación en su tono—. La chica buena que cree que el mundo es un lugar justo porque tú la has mantenido en una jaula de cristal.
Un pensamiento rastrero y desesperado empieza a tomar forma en mi mente. Si voy a perderlo todo, al menos debo asegurar mi futuro. Si voy a entregar lo más sagrado que tengo, el precio debe ser alto.
— Ella no tiene nada que ver con mis deudas, Jaxson... —hago una pausa, tragando saliva, y me inclino hacia adelante—. Pero tienes razón. Ella es... especial. Es pura. Nadie la ha tocado jamás. Es virgen, Sterling. Un diamante que no ha salido de su estuche.
Jaxson se gira lentamente. Sus ojos oscuros y gélidos se clavan en los míos. El asco que siente por mí es evidente, pero la chispa de interés en su mirada es mayor.
— ¿Me estás ofreciendo a tu hija para salvar tu cuello, Rubén? —pregunta con una calma aterradora.
— No solo para salvarme —digo, la codicia superando al miedo por un instante—. Mi deuda es de diez millones. Pero Bianca... una mujer como ella vale mucho más. Te la entrego. Ella cruzará el umbral de tu casa y será tuya. Pero quiero el perdón de la deuda y cinco millones adicionales en una cuenta en el extranjero. Para empezar de nuevo.
El silencio en la habitación es tan pesado que me cuesta respirar. Jaxson camina hacia mí, rodeando el escritorio con elegancia felina. Se inclina, invadiendo mi espacio, y puedo oler su perfume costoso y el peligro que emana de su cuerpo.
— Eres un desperdicio de piel, Rubén —susurra, y su sonrisa es un tajo de hielo—. Pero acepto. Te daré el dinero y quemaré tus pagarés. Bianca será mía.
Siento un alivio vergonzoso recorrer mi cuerpo, pero él no ha terminado. Me agarra del cuello de la camisa, obligándome a mirarlo.
— Pero hay una condición no negociable —su voz baja de volumen, volviéndose letal—. En el momento en que el coche recoja a Bianca, tú dejas de existir para ella. No la llamarás, no la buscarás, no volverás a pronunciar su nombre. Si alguna vez te acercas a menos de un kilómetro de mi Bianca, te enterraré vivo bajo los cimientos de este edificio. ¿Entendido?
Asiento frenéticamente. ¿Qué es una hija comparada con la supervivencia y una cuenta bancaria llena?
— Entendido, Jaxson. Perfectamente.
— Tienes una hora para llamarla —me suelta con desprecio—. Dile lo que quieras, pero asegúrate de que suba a ese coche.
Salgo del despacho casi corriendo, con el sobre de las fotos apretado contra el pecho. A varios kilómetros de allí, Bianca debe estar aún dormida sin sospechar que su propio padre acaba de subastarla al diablo.
Saco mi teléfono. Mis manos tiemblan mientras marco su número. Sé que me va a odiar. Sé que esto es una traición que no tiene perdón. Pero mientras escucho el tono de llamada, solo puedo pensar en los cinco millones y en que, al menos, Jaxson Sterling la mantendrá en una jaula de oro mucho más cara que la mía.
En estos días me he estado escondiendo y analizando mejor sus ataques, por qué lo hacen, cómo y cuánto de seguro me puedo sentir si me entrego a sus delirios de chics malos. Hasta ahora no veo peligroso el dejarme atrapar y así resolver este asunto de la bienvenida de una vez por todas. Tal vez deba pasar más tiempo pensando porque todavía no me siento seguro de nada. Puedo mantener mi cuerpo intacto por al menos un mes, siempre y cuando esté alerta y salga corriendo de las clases y la escuela e intente no cruzarme con ellos. No es un plan bueno, pero viví toda mi vida bajo la amenaza de muerte, entonces, huir de dos locos adolescentes no es gran cosa y hasta puede ser un poco entretenido jugar al gato y al ratón. Parece que no puedo dejar atrás la necesidad de supervivencia y puede que también me haga retroceder en otras cosas, pero solo necesito entender mejor a lo que enfrento y no tengo más opción que estudiar a esos dos demonios. Mi prioridad era
Imagine Dragons - Amsterdam Me atreví a dejar el diario de oscuridad un año entero. He pasado casi todo el tiempo ocupándome de la casa que ahora llamo hogar. Solo puedo decir que estoy orgulloso de que mis costuras antes chuecas y para nada resistentes se convirtieran de repente en líneas rectas y fuertes, pero no vuelvo a intentar tejer nunca en mi vida. Casi termino sin un ojo por culpa de una de esas agujas asesinas y tan gruesas como el dedo de una mano. Mejoré en la cocina hasta el punto de casi parecer profesional, pero esa mejora es más por mi obsesión de querer hacerlo bien. Si una comida en especial me sale mal, paso una semana entera Otras cosas útiles que hice fueron arreglar el techo de la casa —Brody tiene terror a las alturas y me tocó hacer esa parte porque además no teníamos mucho presupuesto para pagarle a un profesional—, mejoré el jardín con ayuda de Brody, redecoré mi cuarto hasta estar conformo con lo que veía e hice
IMAGINE DRAGONS -BURN OUT- Le comenté a Brody cómo me iba en la búsqueda del trabajo que quería. Los dos estábamos arreglando su camioneta. Él me enseñaba cómo y yo trataba de entender, pero lo que mejor hacía era alcanzarle las herramientas que necesitaba. Él me dijo que podría ser un ayudante en el taller donde trabajaba. Siempre buscaban personal porque a su jefe jamás le parecían competentes algunos chicos y tampoco contrataba chicas porque resultaba en un lío de faldas, según palabras exactas que mi tutor recitó de otras tantas que decía su jefe. Podría haberle dicho que sí, el problema era que seguía con la idea de encontrar algo por mí mismo, aparte de que mantenía la esperanza de que aparecería un restaurante que necesitara un ayudante de cocina o lavaplatos. Mantenía una ilusión, la primera que tuve en esta nueva vida que estoy haciendo. Me mantuve firme ante la idea de seguir buscando lo que quería. No era nada malo tener ambición, tampoco l
Falling in Reverse -Game over- Hace un rato estuve practicando yoga. Intenté hacer nuevas posiciones, acomodar las que más o menos sabía; pero la cosa sigue frustrándome más que calmarme. Salí a buscar trabajo de lo que me gusta, la cocina. Terminé por reconocer que no me conformo con puestos en comida rápida; incluso lavando platos en un restaurante yo sería feliz, solo que eso está ocupado en todos los sitios a los que fui o bien prefieren la experiencia más que el entusiasmo por trabajar. Ya va a ser una semana desde que empecé con esta misión de hallar algo que hacer aparte de la escuela, asistir a terapia y mi rutina de todos los días. La escuela también empezará pronto, pero ese es otro tema aparte. Por no hallar trabajo debería sentirme con mucho ánimo para golpear algo o a mí mismo. La realidad es otra. Siento que estos fracasos son comunes, son todo lo que alguien pasó en su cotidiana vida y no podría sentirme más bien con eso. Buscab
STARSET - DIVING BELL Le pregunté anoche a Brody cómo es que me encontró en la pocilga que llamaba casa, la vez que casi me matan. Siempre me decía que había llegado de casualidad porque se olvidó una cosa en su casillero de la parte donde estaba el gimnasio, y cuando vio que la puerta estaba abierta, verificó si no habían robado algo. Lo único valioso ahí era la droga… digo, “los suplementos para deportistas”. Por esa sospecha fue que me halló en mi cuarto, moribundo, y se conmovió o pensó demasiado en positivo cuando llamó a la policía. Tal vez yo ya estaba jugando con los demonios en el infierno mientras me llevaban fuera de la casa con toda la rapidez que implica una emergencia. Esa versión no me convencía porque no le recé lo suficiente a Dios para que obre en mí un milagro o me asista en ese momento de necesidad. Le demandé a Brody que hablara con la verdad, que no estaba enojado ni nada, solo quería saber por qué él me en
STARSET - WHERE THE SKIES END Hoy fui de pesca con Brody, cosa que se le da horrible. Me quedé con hambre y tuve que comer frituras para no arrancarle un pedazo. Una acción desata un recuerdo. La primera vez que los dos nos subimos a un bote fue para un cuatro de julio, no hace mucho. Él me dijo que quería hacer algo diferente para esa fecha así que nos fuimos a navegar un poco para aprovechar el fresco de la tarde noche y ver mejor los fuegos artificiales. Apenas me estaba acostumbrando a hablar con alguien más, a preguntar cómo le fue en el trabajo, conversar sobre cosas básicas y tratar de cuidarnos el uno al otro. Me costaba aun vernos convivir sabiendo que no somos una familia y lo único que había entre nosotros era obligación, o al menos así lo veía yo en ese entonces. Esta vez en particular pudimos hablar de temas más profundos, reírnos, sentirnos bien como compañía del otro y disfrutar de la calma. Le hablé un poco
Último capítulo