Mundo ficciónIniciar sesiónEl invierno londinense había llegado de nuevo, pero esta vez no traía consigo frío, sino calma.
Ocho meses habían pasado desde aquella tarde en que el destino —o el azar, o tal vez algo más grande— unió dos vidas que jamás debieron cruzarse, y sin embargo lo hicieron.
La lluvia golpeaba suavemente los ventanales del departamento, llenando el aire de un murmullo sereno. En la sala, Violeta descansaba sobre







