Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sonido del reloj marcaba el silencio de la habitación, un tictac acompasado que parecía retumbar dentro del cráneo de Liam Rothwell. Despertó con la mente en blanco y una sensación incómoda de vacío. El techo blanco del hospital no le decía nada, tampoco las paredes impolutas o el olor a desinfectante que lo envolvía. Todo lo que lo rodeaba le resultaba ajeno, incluso su propio nombre.
Giró la cabeza y vio una silla al costado de la cama. En ella dormía una mujer de cabello castaño,







