Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, mientras Violeta se duchaba, Liam entró como si nada. Ella pegó un pequeño grito y el sonrió.
―¿Qué sucede? No hay nada que puedas ocultar de mí cariño.
―Eres un pervertido. ―Murmuró ella mientras hacía su pelo para atrás y cubría sus pechos. Él vio aquel sutil movimiento sin apartar la mirada de las manos de ella. Violeta se sintió cohibida por la lujuriosa mirada de su marido.
―¿Qué estás pensando?
―En lo mucho que te deseo.
―Vamos a







